Separarse no debería convertir a la familia en un campo de batalla.
Asesoramiento y defensa jurídica en divorcios, custodia, pensiones, medidas sobre hijos y conflictos patrimoniales vinculados a la ruptura familiar.
Cuando el acuerdo es posible, trabajamos para alcanzarlo. Cuando no lo es, preparamos el conflicto con la misma seriedad.
Conviene saber qué hay que resolver.
Una ruptura familiar puede concentrar en muy poco tiempo muchas decisiones distintas.
Hijos, vivienda, pensiones, gastos, patrimonio, régimen económico, tiempos de convivencia, comunicaciones y obligaciones futuras pueden quedar conectados dentro del mismo conflicto.
Por eso no siempre conviene empezar por la pregunta de quién tiene razón.
Una ruptura familiar plantea problemas diferentes.
No todas las separaciones necesitan la misma respuesta ni todos los conflictos requieren llegar a juicio.
Primero identificamos qué cuestiones deben resolverse, qué margen real existe para el acuerdo y qué posiciones deben defenderse.
Resolver la ruptura sin añadir conflicto innecesario.
Divorcios de mutuo acuerdo y procedimientos contenciosos, convenios reguladores, medidas personales y patrimoniales, negociación previa y ejecución posterior de lo acordado o resuelto.
Los hijos no son una parte más del conflicto.
Guarda y custodia, patria potestad, régimen de estancias y comunicaciones, custodia compartida, cambios posteriores e incumplimientos.
Las obligaciones económicas también necesitan reglas claras.
Pensión de alimentos, pensión compensatoria, actualización y modificación de cuantías, gastos extraordinarios y reclamaciones derivadas del incumplimiento.
Separar dos vidas también puede exigir ordenar un patrimonio.
Liquidación de sociedad de gananciales, separación de bienes, vivienda familiar, bienes comunes, deudas y cuestiones patrimoniales vinculadas a la ruptura.
No estar casados no significa que no haya nada que resolver.
Hijos, vivienda, bienes, relaciones económicas y conflictos derivados de la ruptura de parejas no matrimoniales.
La sentencia no siempre es el final del problema.
Modificación de medidas, incumplimientos, ejecución de resoluciones y adaptación de las medidas cuando la realidad familiar ha cambiado.
El mejor juicio de familia es muchas veces el que no llega a celebrarse.
Negociar no significa ceder sin criterio.
Significa distinguir qué cuestiones son realmente importantes, cuáles admiten una solución razonable y qué acuerdos pueden mantenerse cuando haya pasado el conflicto inmediato.
Pero cuando el acuerdo no protege adecuadamente los intereses del cliente o de los hijos, hay que saber litigar.
Organizar una nueva realidad familiar.
Cuando existen hijos, el procedimiento no consiste únicamente en repartir tiempos, gastos o responsabilidades.
Hay que construir una organización familiar nueva que pueda funcionar después de la ruptura.
Eso exige analizar las circunstancias concretas, las necesidades de los hijos, la disponibilidad de los progenitores y la forma en que pueden ejercerse de manera adecuada sus responsabilidades.
Lo que funcionaba hace cinco años puede no funcionar hoy.
Los hijos crecen. Las necesidades cambian. Los ingresos pueden variar. Puede cambiar el lugar de residencia o la organización cotidiana de la familia.
Por eso las medidas adoptadas en un momento determinado pueden necesitar revisión cuando las circunstancias relevantes han cambiado suficientemente.
Derecho de Familia exige algo más que conocer el procedimiento.
Un conflicto familiar mezcla Derecho, estrategia procesal, negociación y decisiones que seguirán teniendo consecuencias cuando el procedimiento termine.
Por eso procuramos estudiar el asunto desde el principio con una pregunta sencilla: ¿qué resultado necesita realmente esta persona y cuál es la mejor forma de intentar alcanzarlo?
Miembro de AEAFA
Socio nº 2426
Resolver lo que pueda resolverse. Preparar bien lo que haya que discutir.
Cada ruptura familiar tiene una historia distinta.
Estudiamos qué necesita realmente el asunto, qué puede acordarse y qué debe defenderse judicialmente.
HABLEMOS DE SU SITUACIÓN