Su proyecto puede empezar pequeño. Sus decisiones jurídicas no deberían ser improvisadas.
Una empresa no empieza a tener problemas jurídicos cuando llega el primer conflicto.
Los empieza a tener cuando elige un nombre sin comprobar si puede protegerlo, desarrolla un producto sin ordenar quién posee sus derechos, utiliza datos sin haber pensado para qué los necesita, firma contratos preparados para otro negocio o incorpora herramientas tecnológicas sin establecer responsabilidades.
Acompañamos jurídicamente a startups y proyectos empresariales para que las decisiones que permiten crecer no se conviertan después en problemas difíciles de corregir.
El Derecho también forma parte del producto.
Una startup rara vez tiene un único problema jurídico.
La marca afecta a su identidad. Los contratos definen sus relaciones. La propiedad intelectual determina qué puede explotar realmente. La privacidad condiciona cómo utiliza los datos. La inteligencia artificial puede introducir nuevos riesgos y responsabilidades.
Partimos del proyecto, identificamos qué necesita jurídicamente y establecemos prioridades.
Identidad y marca
Antes de invertir en un nombre, una identidad o un lanzamiento conviene saber si ese signo puede protegerse y qué estrategia de registro tiene sentido para la actividad prevista.
La protección de la marca debe acompañar al proyecto, no llegar cuando ya existe un conflicto.
MARCAS Y PROPIEDAD INDUSTRIAL →Propiedad intelectual y activos intangibles
Software, diseños, fotografías, textos, bases de datos, contenidos, documentación, metodologías y otros resultados pueden constituir activos esenciales del negocio.
Analizamos su titularidad, las relaciones con quienes los crean y las condiciones bajo las que pueden utilizarse, cederse o licenciarse.
PROPIEDAD INTELECTUAL →Contratos
Clientes, socios comerciales, proveedores, profesionales, desarrolladores o colaboradores generan relaciones que conviene ordenar antes de que aparezca la discrepancia.
Preparamos y revisamos contratos adaptados al modelo real de negocio y a la posición que ocupa el proyecto en cada relación.
CONTRATACIÓN Y NEGOCIO DIGITAL →Privacidad y protección de datos
La privacidad no debería resolverse copiando una política cuando la web está a punto de publicarse.
Analizamos qué datos necesita realmente el proyecto, para qué los utiliza, quién puede acceder a ellos, qué proveedores intervienen y qué medidas jurídicas deben acompañar a cada tratamiento.
PRIVACIDAD Y PROTECCIÓN DE DATOS →Negocio digital
Webs, aplicaciones, plataformas, servicios online, suscripciones o comercio electrónico tienen sus propias exigencias contractuales y de información.
Ordenamos jurídicamente la relación con usuarios y clientes atendiendo al funcionamiento real del servicio.
IA dentro del proyecto
La IA puede utilizarse internamente, formar parte del producto o incorporarse mediante proveedores externos.
Analizamos los casos de uso, la información empleada, las condiciones de las herramientas y sus implicaciones en privacidad, confidencialidad, propiedad intelectual, contratación y responsabilidad.
CONOCER VMA AI GOVERNANCE →No todo tiene que resolverse el primer día.
Uno de los errores más frecuentes de un proyecto joven es intentar resolverlo todo a la vez o, en el extremo contrario, aplazar cualquier decisión jurídica hasta que aparece el problema.
Nuestro enfoque es diferente.
Las decisiones que condicionan el proyecto.
- Nombre y marca.
- Titularidad de los activos principales.
- Relaciones entre quienes participan en el proyecto.
- Contratos esenciales.
- Privacidad y funcionamiento del servicio.
- Principales riesgos regulatorios.
La contratación deja de ser hipotética.
- Condiciones de prestación.
- Contratos B2B.
- Comercio electrónico.
- Licencias y derechos de uso.
- Proveedores tecnológicos.
- Datos de clientes y usuarios.
La estructura jurídica debe crecer con la empresa.
- Revisión contractual.
- Nuevas marcas o productos.
- Nuevos tratamientos de datos.
- Incorporación de inteligencia artificial.
- Licencias y explotación de activos.
- Actualización de políticas y procedimientos.
La clave no es hacer más documentos. Es saber qué decisión jurídica importa en cada momento del proyecto.
No empezamos ofreciendo documentos.
Empezamos entendiendo el proyecto.
Analizamos qué quiere hacer la empresa, cómo genera valor, quién interviene, qué activos utiliza, cómo contrata, qué datos trata y qué herramientas tecnológicas necesita.
A partir de esa información elaboramos un mapa inicial de necesidades.
Qué necesita resolver
Cuestiones que deben abordarse antes de continuar o que pueden condicionar decisiones inmediatas.
Qué puede esperar
Necesidades importantes que todavía no justifican una actuación inmediata.
Qué debe revisarse cuando cambie el proyecto
Decisiones futuras capaces de modificar el riesgo jurídico o exigir nuevas medidas.
Utilizar los recursos jurídicos donde realmente generan valor.
Asesoramiento modular o acompañamiento continuado.
No todos los proyectos necesitan el mismo grado de acompañamiento jurídico.
Podemos intervenir en una necesidad concreta o mantener una relación continuada que permita incorporar criterio jurídico a nuevas decisiones.
Diagnóstico inicial
Una primera revisión estructurada del proyecto permite identificar sus principales necesidades jurídicas y definir prioridades.
Una propuesta de trabajo adaptada a la situación real del proyecto.
Actuaciones concretas
Desarrollamos las medidas necesarias conforme al diagnóstico.
- Contratos.
- Propiedad intelectual e industrial.
- Privacidad.
- Documentación digital.
- Análisis de herramientas.
- Otras medidas incluidas en el alcance acordado.
Acompañamiento
Para proyectos que necesitan asesoramiento continuado podemos establecer una relación estable que permita revisar nuevas decisiones a medida que aparecen.
- Una nueva herramienta.
- Un nuevo contrato.
- Un lanzamiento.
- Una campaña.
- Una marca.
- Un proveedor.
- Un nuevo uso de datos o IA.
No se trata de acumular consultas. Se trata de poder incorporar criterio jurídico a las decisiones del proyecto.
No es necesario tener una gran estructura. Sí es necesario que exista un proyecto real.
Este servicio está pensado para empresas y personas emprendedoras que están desarrollando un proyecto con vocación de continuidad y necesitan incorporar criterio jurídico a sus decisiones.
Especialmente cuando confluyen tecnología, propiedad intelectual o industrial, contratación digital, tratamiento de datos, inteligencia artificial o varios de estos elementos simultáneamente.
Cuando el proyecto requiere cuestiones societarias, fiscales, laborales, financieras o de inversión que exigen otros especialistas, delimitamos nuestra intervención y coordinamos el trabajo con ellos.
El objetivo no es que un solo profesional pretenda saberlo todo, sino mantener una visión jurídica coherente del proyecto y contar con el especialista adecuado cuando sea necesario.
Startup y empresa emergente no significan necesariamente lo mismo.
Utilizamos aquí el término startup en su sentido empresarial habitual para referirnos a proyectos jóvenes, innovadores o con vocación de crecimiento.
La consideración jurídica de empresa emergente prevista por la legislación española está sometida a requisitos específicos y debe analizarse separadamente cuando resulte relevante para el proyecto.
Cuéntenos su proyecto.
Antes de decidir qué documentos necesita, entendamos qué está construyendo.
Realizaremos una primera valoración para determinar qué necesita jurídicamente, qué cuestiones son prioritarias y si podemos acompañarlo.
