CURSO Derechos de Propiedad Intelectual + Facturae. Sesión 1

Derechos de autor en la era digital

En la era digital, la creación y distribución de contenido se ha vuelto más accesible que nunca. Desde blogs y videos online hasta música y obras de arte, el contenido digital fluye constantemente por la vasta red de Internet. A medida que compartimos y consumimos contenido online, es fundamental comprender los conceptos básicos de los derechos de autor y cómo se aplican en esta nueva era.

Curso Propiedad Intelectual + Facturae

Durante el mes de mayo he tenido el honor de impartir este curso online para la asociación «Clásicas y Modernas», en el que hemos hablado de Propiedad Intelectual e Industrial, con especial atención a los retos en torno a la inteligencia artificial, y por último un pequeño repaso a la factura electrónica.

Tenéis toda la información y acceso a los materiales en la página web de Clásicas y Modernas, aún así subiré aquí los vídeos, disponibles íntegramente en Youtube.

Escaneo del iris y suspensión cautelar de Worldcoin por la AEPD

El pasado jueves 7 de marzo, los informativos de La 7, canal autonómico de televisión de la Región de Murcia, contaron conmigo en un reportaje sobre la noticia de la suspensión cautelar de la AEPD de la actividad de Worldcoin. La charla fue extensa y solo se incluyen algunos fragmentos, muchos puntos importantes quedaron fuera, pero es lógico ya que se trata de una pieza breve en el informativo. En este breve post vamos a abundar un poco más sobre ello.

La semana pasada saltaba la noticia: en una decisión muy poco habitual, la AEPD había suspendido cautelarmente la recogida de datos de la empresa Tools for Humanity (Worldcoin), invocando el art. 66 del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Previamente esta empresa había sido noticia por el escaneo masivo de iris realizado en nuestro país, con notorias y visibles colas en centros comerciales, llegando casi a 400.000 personas las que habían accedido a este escaneo, a cambio de unas criptomonedas cuyo valor, según la cotización, oscilaba entre los 85 y los 150 euros. Si tenemos en cuenta que, en todo el mundo, el número de personas que habían colaborado con Worldcoin para el escaneo del iris era algo más de 4 millones, está claro que la cifra en España era más que llamativa. No obstante, el motivo último de actuar la AEPD ha sido la alarma social creada tras denunciar algunos padres que menores entre 14 y 18 años podían estar vendiendo sus datos de iris en este proceso.

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Propiedad Intelectual en la era de la Inteligencia Artificial: ¿qué sucede cuando el autor es una máquina?

El desarrollo de la Inteligencia Artificial, aún incipiente pero en proceso de expansión a pasos agigantados, plantea una serie de retos jurídicos en el ámbito de la responsabilidad (¿quién responde por los fallos o incluso delitos cometidos por la IA?) pero también en el ámbito de los derechos: cada vez con más frecuencia encontramos programas capaces de autogenerar contenidos, que pueden ir desde una obra pictórica a un artículo periodístico, pasando por una canción pegadiza. Generados a partir de un algoritmo y con una selección de contenidos en función de las “decisiones” del programa. Estas obras, además, van ganando en complejidad y riqueza, y pronto serán indistinguibles de las realizadas por un ser humano.

Hasta ahora el Derecho de la Propiedad Intelectual ha considerado que sólo puede ser autor una persona. (Art. 5 Ley Propiedad Intelectual: “Se considera autor a la persona natural que crea alguna obra literaria artística o científica“). Lo cual quiere decir que las obras generadas por una máquina serían obras sin autor, es decir, sin restricción ninguna para su uso, difusión, transformación o disfrute por cualquier tercero. Nadie tendría derechos sobre estas obras.

Hay dos formas básicas de afrontar este reto: una posibilidad es negar la posibilidad de generar derechos de autor, con lo cual tendríamos esa extraña figura de “obras sin autor”, arte o belleza creadas de forma autónoma al margen del ser humano, un tipo de autoría hasta ahora reservada a la naturaleza cuando, en su automatismo, generaba el diseño de una hermosa flor o un paisaje. Y otra posibilidad es entender que la propiedad intelectual de una obra generada por un software pertenece al autor de ese software. Una decisión más práctica, por la que se decanta por ejemplo la legislación de Hong Kong, que resuelve bastantes problemas pero no queda libre de controversia, pues el programador es indiscutiblemente autor del programa, pero es más difuso concluir que sea “autor” de la obra generada con su algoritmo.

En mi opinión este nuevo escenario obliga a crear un nuevo concepto que podría ser mixto: considerar que hay obras sin autor, pero con un derecho de difusión y explotación a favor del propietario del software que las generó.

No acaban ahí los problemas: imaginemos que un programador crea un software capaz de generar una obra artística, pero que es el usuario (si hablamos de una app por ejemplo) quien debe introducir determinados parámetros, por ejemplo elegir la temática o el estilo estético de la obra resultante… ¿A quién atribuimos esos derechos sobre la obra entonces?

Los Derechos de Propiedad Intelectual han sido los más afectados por los cambios producidos en la tecnología durante casi todo el siglo veinte y lo que llevamos del veintiuno, obligando a los juristas a afinar y precisar cada vez más los distintos conceptos jurídicos en juego. Parece que esa tendencia seguirá existiendo, y tendremos que redefinir nuestros conceptos de autoría, como paso previo a lo que, en unas décadas, podría llevarnos hasta la concesión de personalidad o humanidad a las propias inteligencias artificiales.