El verano no detiene al Derecho. Aunque agosto sea sinónimo de descanso, hay una serie de obligaciones legales y administrativas que pequeñas empresas, autónomos y startups deben tener presentes para evitar sustos en la vuelta a la rutina en septiembre.
1. Fiscalidad y Hacienda
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Modelos trimestrales: El tercer trimestre fiscal se declara en octubre, pero conviene revisar en agosto facturación, gastos y documentación contable.
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IVA e IRPF: tener al día facturas emitidas y recibidas evitará prisas y errores a la vuelta.
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Requerimientos: aunque agosto es inhábil en muchos procedimientos, Hacienda puede notificar por vía electrónica. Conviene revisar periódicamente la sede electrónica o delegar en un apoderado.
2. Seguridad Social y laboral
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Cotizaciones: aunque la empresa cierre en agosto, los seguros sociales se siguen devengando y deben abonarse.
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Contratos y vacaciones: revisar que todos los periodos de vacaciones estén correctamente registrados y que no haya conflictos por reincorporación.
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Autónomos: la cuota de autónomos no descansa. Hay que prever tesorería suficiente.
3. Protección de datos
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Si se manejan datos personales (clientes, empleados, usuarios), el cumplimiento de RGPD y LOPDGDD no entra en pausa:
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Mantener actualizado el registro de actividades de tratamiento.
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Revisar cláusulas de confidencialidad en contratos temporales o de sustitución.
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Garantizar la seguridad en accesos remotos durante el verano.
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4. Obligaciones mercantiles y societarias
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Libros y cuentas: las sociedades deben haber depositado en julio las cuentas anuales en el Registro Mercantil. Quienes no lo hayan hecho, corren riesgo de sanción.
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Juntas: si se han adoptado acuerdos societarios en verano, deben inscribirse en plazo.
5. Aspectos contractuales
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Revisar los contratos en vigor con proveedores, clientes y partners. El verano suele ser buen momento para renegociar condiciones de cara a final de año.
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Establecer protocolos ante posibles incumplimientos o retrasos (plazos, penalizaciones, resolución de conflictos).
6. Planificación de septiembre
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Compliance: la reentrada es el momento idóneo para auditar protocolos internos de cumplimiento normativo.
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Propiedad intelectual y marcas: revisar renovaciones de dominios, registros y licencias.
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Prevención de riesgos laborales: actualizar planes de seguridad, especialmente en sectores de riesgo.
Conclusión
El descanso estival es necesario, pero la prevención legal no se va de vacaciones. Anticiparse a estos deberes permite una reentrada más tranquila en septiembre, sin sobresaltos fiscales, laborales o societarios.
Una buena práctica es elaborar un checklist legal de verano para tu empresa o actividad profesional. Así, al volver, tendrás la seguridad de que todo está en orden y podrás concentrarte en lo importante: crecer.

