En la era digital, aprender desde casa se ha convertido en una opción tan accesible como arriesgada. El auge del e-learning ha traído consigo nuevas oportunidades… y también nuevas estafas.
Desde Víctor Martínez Abogado venimos detectando un aumento preocupante de reclamaciones relacionadas con fraudes en la formación online, un terreno en el que la falta de regulación efectiva, la opacidad de algunas plataformas y la indefensión del consumidor crean un caldo de cultivo perfecto para el abuso. En este artículo analizamos las estafas más habituales y cómo protegerte frente a ellas.
Diplomas que no valen nada
Una de las estafas más comunes es la promesa de títulos “homologados” o “oficiales” que en realidad carecen de toda validez. Muchas plataformas utilizan un lenguaje ambiguo para generar confusión: hablan de “aval académico”, “validez europea” o incluso “certificados con código QR”, pero tras ese envoltorio solo hay papel mojado.
Cómo detectarlo:
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Comprueba si el curso está reconocido oficialmente por el Ministerio de Educación o por entidades de formación acreditadas.
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Desconfía si no puedes verificar el centro educativo que emite el certificado.
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Cuidado con los “títulos universitarios” expedidos por universidades extranjeras ficticias o no homologadas en España.
Cursos con prácticas fantasma
Algunas empresas venden cursos que incluyen “prácticas en empresas” como gancho. El problema llega cuando, tras pagar, las prácticas:
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No existen.
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No están garantizadas.
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Son simuladas o consisten en tareas desde casa sin supervisión real.
Qué dice la ley:
Incluir prácticas curriculares o extracurriculares sin cumplir con los requisitos legales de colaboración con empresas supone publicidad engañosa y puede ser objeto de reclamación.
Plataformas que desaparecen tras el pago
Otro clásico: pagas por el acceso a un curso y, tras unos días o semanas, la plataforma cierra, se cae, o te bloquea el acceso sin explicación. El soporte técnico no contesta, los correos rebotan y los teléfonos no existen.
Este tipo de fraude es difícil de perseguir si la empresa no tiene sede en España o no facilita una identidad jurídica clara, por eso es clave actuar con prevención.
Formación subvencionada que no lo es
Algunas empresas afirman que ofrecen “formación gratuita” o “bonificada”, pero luego:
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Piden un adelanto “reembolsable” que nunca devuelven.
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Cargan el importe a la empresa del alumno sin informar adecuadamente.
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O simplemente nunca tramitan la bonificación, dejando al alumno con la factura.
La manipulación de los fondos públicos destinados a formación es especialmente grave y puede conllevar responsabilidades legales.
¿Qué puedes hacer si has sido víctima?
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Reúne todas las pruebas: emails, capturas de pantalla, condiciones del curso, publicidad recibida.
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Exige la devolución del importe por escrito, preferiblemente mediante burofax o correo certificado.
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Consulta a un abogado especializado en derecho del consumidor y en formación a distancia.
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Si se trata de un patrón sistemático, puedes unirte a plataformas de afectados como AFECFORMADE, que están impulsando acciones colectivas.
Un consejo final
En un contexto donde el conocimiento se ha digitalizado, la confianza también debe digitalizarse. Antes de inscribirte en un curso online, verifica quién está detrás, cuál es la oferta real, y qué derechos te asisten como consumidor. Porque el aprendizaje es un derecho… y nadie debería pagar por humo.

