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Los peligros de financiar la formación con sistemas de pago a futuro

En los últimos años han proliferado modelos de financiación educativa en los que el estudiante no paga de entrada, sino que se compromete a abonar un porcentaje de su sueldo futuro una vez consiga empleo. A primera vista puede parecer una fórmula atractiva: estudiar hoy sin preocuparse del dinero y pagar después “cuando ganes lo prometido”. Sin embargo, conviene analizar con lupa los riesgos que este tipo de contratos esconden.

1. Compromisos a largo plazo difíciles de prever.
El alumno firma un contrato que puede obligarle a entregar durante años una parte de sus ingresos, aunque su empleo no tenga nada que ver con la formación recibida.

2. Expectativas irreales.
Estos sistemas suelen presentarse acompañados de mensajes de marketing agresivos: sueldos elevados, rápida colocación laboral o “empleabilidad garantizada”. En muchos casos, esas promesas no se corresponden con la realidad del mercado.

3. Falta de transparencia.
No siempre se explica con claridad el alcance del compromiso: umbrales de ingresos muy bajos que activan la obligación de pago, plazos excesivos o penalizaciones por incumplimiento. El alumno firma sin tener una imagen completa de lo que significa.

4. Puedes acabar pagando por un empleo que ya tenías.
En ocasiones, estos contratos no distinguen si el trabajo que activa el pago viene gracias a la formación o si ya lo tenías antes, sino que solo se activa por umbrales de ingresos. Es decir: puedes verte entregando un porcentaje de tu nómina de siempre por un curso que no te aportó ninguna mejora real.

5. Riesgo de explotación laboral.
Algunas empresas colaboran en este modelo ofreciendo prácticas en condiciones precarias, casi sin remuneración. El estudiante se convierte así en mano de obra barata mientras sigue acumulando deuda.

6. Complejidad legal.
Son contratos híbridos entre financiación, formación y relación laboral. No están sujetos a un marco jurídico claro en España, lo que deja al consumidor en una situación de vulnerabilidad.

7. Efecto psicológico.
Creer que “todo es gratis” al inicio genera una falsa tranquilidad. Pero la deuda llega después, en un momento vital en el que el alumno debería estar asentando su carrera profesional y no afrontando compromisos financieros asfixiantes.

Consejo práctico: Antes de firmar cualquier contrato de formación con pago diferido, pide que te lo expliquen por escrito, revisa si existe un programa académico real y busca asesoramiento jurídico independiente. Recuerda que la formación debe abrir puertas, no cerrarlas con deudas.

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