En el contexto de las crisis matrimoniales, el Derecho de Familia ofrece dos grandes vías para poner fin a la relación conyugal: el proceso contencioso y el proceso de mutuo acuerdo. Aunque ambos son legítimos y responden a distintas realidades, la experiencia acumulada en los tribunales y despachos especializados evidencia una clara ventaja en optar, siempre que sea posible, por la vía consensuada.
Seguridad jurídica, rapidez y ahorro económico
El procedimiento de separación o divorcio de mutuo acuerdo presenta numerosas ventajas desde el punto de vista procesal:
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Rapidez: Al presentarse una demanda conjunta acompañada de un convenio regulador previamente pactado, se evita el señalamiento de juicio, lo que reduce considerablemente los plazos de resolución.
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Costes reducidos: Un solo procurador y abogado pueden representar a ambos cónyuges, lo que se traduce en una importante rebaja de los costes del proceso.
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Menor desgaste emocional: Evitar la confrontación judicial directa favorece una mejor gestión emocional del conflicto, especialmente cuando existen hijos menores o intereses comunes a proteger.
Control sobre el contenido del acuerdo
En la fórmula contenciosa, el Juez resuelve sobre medidas personales, económicas o patrimoniales conforme a criterios legales generales. Sin embargo, en el mutuo acuerdo, las partes mantienen el control sobre el contenido del convenio regulador, adaptándolo a su realidad concreta.
Desde el régimen de visitas hasta el uso de la vivienda familiar o el reparto de cargas, el acuerdo negociado permite diseñar soluciones creativas, flexibles y más duraderas.
Mayor cumplimiento y menor conflictividad futura
La práctica demuestra que las medidas adoptadas de común acuerdo se cumplen en mayor medida que aquellas impuestas judicialmente. Cuando ambos progenitores participan en el diseño de las soluciones, la sensación de justicia y equidad aumenta, reduciendo los litigios posteriores por incumplimientos o modificaciones de medidas.
Un modelo de justicia centrado en las personas
En Víctor Martínez Abogado llevamos años defendiendo que la función del abogado no debe limitarse a litigar, sino también a prevenir y resolver conflictos desde una perspectiva ética, humanista y eficaz.
Mucho antes de que los Métodos Alternativos de Solución de Conflictos (MASC) se impusieran como una necesidad del sistema de justicia, en nuestro despacho apostamos por la negociación como vía prioritaria. En asuntos de familia, trabajamos cada caso en profundidad para lograr acuerdos reales y sostenibles, que no solo sirvan para poner fin a una etapa, sino también para sentar las bases de una nueva convivencia pacífica y madura.
La negociación como herramienta jurídica
La negociación no es una cesión sin sentido. Es una técnica jurídica compleja que requiere preparación, escucha activa, identificación de intereses comunes y diseño de propuestas viables. Nuestro compromiso con esta forma de ejercer la abogacía ha sido constante, porque creemos que la mejor sentencia es la que nunca tiene que dictarse.

