Imagina que has invertido meses en desarrollar tu web o tu app. Has contratado diseño, programadores, estrategia de marketing… Y justo cuando empiezas a recibir visitas o clientes, te llega un requerimiento de la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos), una reclamación de un consumidor o una notificación de retirada por parte de la plataforma donde operas.
¿El motivo?
No tienes textos legales.
O los que tienes son un copia-pega que ni informan ni protegen.
Lo legal no es un añadido. Es la base.
Muchas veces, los textos legales se tratan como un trámite sin importancia. Algo que se “resuelve después”. Pero en realidad, son parte del corazón del negocio digital.
Porque sin unos buenos textos legales:
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No cumples con el RGPD ni la LSSI-CE.
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No puedes defenderte si un usuario te reclama.
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No puedes demostrar que el cliente fue informado.
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Estás expuesto a multas, bloqueos y pérdida de confianza.


